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Proyecto Elly Presenta
[ Basado en Emoción: La Saga de Zeboim
]
Capítulo
2: Lazos Eternos.
Las notas estaban bastante desordenadas. Kim se estiró
por su libro de laboratorio, apuntando las ecuaciones otra vez,
tratando de re-lograr los resultados. La química orgánica, por
naturaleza, no era muy predecible. Sin embargo, esas eran nanomáquinas,
no material orgánico. Kim había tomado la sección de bioquímica
en la Facultad de Examinación para el Departamento de Ciencia,
al mismo tiempo que comenzaba la investigación de las nanomáquinas.
Elly trabajaba como enfermera para la Oficina Federal de Asuntos
Médicos a su vez.
Kim suspiró y corrió una mano a través de su largo
cabello negro, tirado hacia atrás en una apretada cola de
caballo. Kim abrió el cajón del escritorio y hojeó a través
de las carpetas, tratando de localizar el experimento
correspondiente que hizo con las células orgánicas. Sus
orientales ojos estaban perdidos en pensamiento mientras
repasaba los resultados anteriores.
El golpe en la puerta frontal lo interrumpió. Revisó el
reloj digital en su escritorio. Eran las siete. Elly estaba
tarde de nuevo, y Kim no había recibido llamada.
“Llegas tarde ésta noche,” Kim anunció.
Elly prontamente respondió. “Lo sé.”
“¿No pudiste llamar? No tengo comida lista... pensé
que no debía prepararla y dejar que se enfriara.”
“Me llamaron de emergencia. Hubo un golpe en los
refugios civiles en la frontera norte.
No le agradamos a Loveh. ¿Qué le pasa a la ética en la
guerra?” Inquirió Elly.
“No hay ética.”
“¿Ya no más?”
“Desde que los misiles nucleares empezaron a volar,
todo el sentido de moralidad se tiró por la ventana” Kim
emergió de alrededor de la alcoba, caminando a su esposa y dándole
un rápido picoteo en los labios antes de poner pie en la
cocina.
Kim presentó su tesis de investigación en Reconstruir
Genes Defectivos usando Nanomáquinas,
al Comité Médico hace unos cuatro años. Además de hablar
sobre el retiro del ADN defectuoso, reemplazándolo con material
de ADN ‘corregido’, el plan avocaba la creación de una
seudo-forma de vida usando nanotecnología, pero sus papeles
fueron calificados como herejía a la ortodoxia moderna.
Los escolares decían que la investigación de Kim era
una “blasfema herejía a la voluntad de Dios”. Por esto Kim
fue expulsado del Instituto Académico por el Comité Médico, y
reingresó al Departamento de Medicina como médico. Dos años
después, conoció a Elly en la Oficina Federal de Asuntos Médicos
trabajando como doctor, y se casaron el mismo año.
“Otro niño de la Primaria Avons murió hoy.”
“¿Cómo?”
“Envenenamiento por radiación... su cerebro estaba tan
intoxicado con esa cosa que perdió el control de su cuerpo.”
“Es un mundo difícil.”
“¡Ay, no puedo creerte! ¿No te importa?”
Kim cesó por un momento. Era un investigador para el
gobierno, y frecuentemente tenía que enfrentar ignorar las
heridas que su esposa tenía que ver cada día. “Si me
importa, pero no creo que me importe lo suficiente,” murmuró.
“Pero es difícil querer aprender sobre cosas que lastiman.”
Elly cabeceó mientras se unía a Kim en la cocina, y
cambió el tema. “¿Algún platillo en mente?” Ella indicó
hacia el tazón de sobras a las que Kim miraba fijamente.
“Puerco agridulce, arroz, y sobras de bok choy,” él
indicó. “¿Algo que tengas en mente, Elly?”
“Cenemos afuera.”
“¿Cenar afuera?” Kim miró hacia ella, y luego hacia
la comida en la mesa. Dio una gran sonrisa. “Vamos. Cualquier
lugar está bien para mí.”
“Pasta Benvolios,” Elly dejó escapar, con los ojos
brillando felizmente. “Vamos a caminar, está agradable
afuera”
“Claro.”
El cielo estaba cubierto en negras, aburridas nubes, y la
puesta de sol podía distinguirse a duras penas de entre el
siniestro smog. El viento era penetrante y quebradizo, una
consecuencia de la luz solar bloqueada debido al polvo levantado
por las bombas. Justo afuera de su departamento, podían ver el
Río Libertad, bautizado así no sólo porque Valeria era un símbolo
de libertad de pensamiento y democracia, sino también porque
las aguas corrían libremente sobre las camas, sin ser
restringidas por barreras humanas. El edificio del Parlamento y
sus torres campanarias gemelas en la rivera estaban siluetadas
por los rojos rayos contra las nubes.
Elly envolvió su abrigo alrededor de ella y tuvo cuidado
en respirar el grueso aire. Era ciertamente uno de los mejores días
de éste otoño. Por una vez, las astillas del sol atravesaron
la gruesa cubierta de smog. Se recargó en el brazo de Kim y miró
al cielo, absorbiendo todo lo que podía de la puesta de sol
antes de que desapareciera por completo por toda la próxima
semana.
“No creo que hayamos visto el sol brillar desde que la
guerra empezó,” Elly pronunció. Kim volteó para ver al
cielo, presionando a su esposa cerca de él con su brazo. Se
inclinó un poco para poner un suave beso en su frente. “Veo
el sol, cada día, cuando me levanto en la mañana,” el doctor
susurró, perdiéndose en los ojos de zafiro de su esposa. Ella
sonrió satisfechamente y levantó un brazo, tocándolo
ligeramente en la mejilla y dibujando la punta de sus dedos por
su bronceado rostro en imitación de una cachetada. “Eres todo
un seductor,” ella rió alegremente. “La última vez que
hiciste esto, ¡Ni si quiera fuimos a cenar!”
“Porque eres toda mi comida y bebida,” Kim dijo,
volteando su rostro a Elly. Acercó el leve cuerpo de ella
contra el suyo, plantando un largo beso en sus atractivos
labios. Ella se relajó en sus brazos y se ablandó contra él.
“Lástima que el sexo no pueda alimentar a la
familia,” Elly murmuró después de liberarse del beso. Kim le
guiñó mientras continuaban su caminata bajo las astillas del
sol de otoño.
Mientras el doctor y la enfermera caminaban dentro de
Benvolios, el recepcionista reconoció instantáneamente los
rostros del prestigioso Doctor Kasim y su hermosa esposa. Les
cabeceó a ambos y extendió un cálido saludo, conduciéndolos
a una de las mesas
vacías en el sutilmente iluminado restaurante. No era como uno
de esos restaurantes en rascacielos que estaban construidos en
un piso de vidrio y exponían la suave luz de la ciudad abajo.
Para Kim, la atmósfera aquí era más civil, y más relajante.
“Kim,” Elly preguntó después de que pidieron sus órdenes,
“acerca de... ¿Qué piensas acerca de éste mundo? Hoy,
cuando la niña murió, quería llorar. Pero estaba entumecida,
y sentí como si, al llorar, solo tuviese que ser un acto... una
falsedad. Debí de haber estado triste. He visto a muchos morir.
Y lloré para cada muerte. Hasta hoy.”
Kim miró a su regazo. No sabía aún lo que pensaba
sobre la guerra y la gente afectada por ella. Antes de que la
guerra empezara hace tres años, estaba desempleado y en el
borde de la bancarrota. Su esposa estaba trabajando horas extras
para pagar las cuentas. Ahora, él estaba trabajando como un
bioquímico especializado en nanomáquinas, para el gobierno. Y
ganando más de lo que siempre había soñado. Pero no tenía
que pasar por los horrores que Elly tenía que ver. No tenía
que vivir lo que ella veía día tras día. Estaba en su propio
pequeño mundo, apartado del resto de Zeboim.
Mientras estaba pensando, el camarero vino, poniendo dos
copas de vino frente a la pareja. Kim quitó el corcho del vino
en la hielera sobre la mesita y lo sirvió.
“Un día, quisiera ver lo que tú tienes que ver
diariamente,” Kim dijo finalmente. “No sé como se siente
ver a un niño morir ante mis ojos. Pero no quiero estar
protegido. Quiero ver.”
“Elly cabeceó lentamente. “Gracias, Kim.”
“No quiero pretender que sé. Vivo en mi propio mundo.
Pero estoy preparado para abrir mis ojos a la verdad.”
“Ese es el mundo para ti, ¿No es así?” Indicó
Elly. “Eres un científico. Piensas en términos de verdades y
mentiras, de ciertos y falsos... hay un blanco y negro que puede
ser dibujado con estructuras moleculares, ecuaciones matemáticas
y reacciones químicas.”
Kim dejó su rostro torcerse en la más ligera señal de
la sonrisa. “Estudio el cuerpo humano, los elementos que lo
conforman, los pulsos eléctricos que corren por el cerebro... y
nunca podré saber qué línea separa blanco y negro. Justo
cuando empiezas a dibujar la línea, encuentras algo que te
obliga a borrarla. Por ejemplo, todos pensamos que nunca se podrían
hacer órganos con nanomáquinas. Blanco y negro. Hace tres días,
logramos hacer un latido de corazón.”
“¿En serio?” Elly
preguntó.
“En serio.
Es un corazón hecho completamente de nanomáquinas.
Ahora, los científicos se preguntan si es posible usar los órganos
como implantes para humanos. Las nanomáquinas no mutan con la
radiación. Ésta puede ser la brecha que salve a Valeria.
Algunos incluso están discutiendo la posibilidad de construir
una persona entera viviente hecha sólo de nanomáquinas, pero
no creo que eso suceda durante nuestras vidas.
“Eso sería escalofriante,” dijo Elly. “Si pudiéramos
clonar una vida, ¿Qué haría el gobierno? Los soldados extras
que necesitan para la guerra... un hombre hace la gran
diferencia en batalla.”
Kim accedió con la cabeza. “Lo sé. Pero no creo que
haya forma alguna de que alguien pudiera recrear una vida así.”
Ambos fueron interrumpidos por el camarero, que les puso abajo
los platos de metal para el platillo fuerte. Comieron en pareja,
intercambiando la palabra ocasional y comentarios sobre la
comida.
“Tal vez deberías meter la servilleta en tu camisa
para que no tires salsa sobre ella,” Elly dijo, indicando a la
desdoblada servilleta de Kim. “No quiero lavar y planchar tus
camisas de nuevo.” Los ojos de Kim se ensancharon. “¿Me estás
llamando desastroso?” Trató de hablar y masticar al mismo
tiempo. Al darse cuenta de sus modales, sus ojos se ensancharon
aún mas, y alcanzó su servilleta para ponerla sobre su cuello.
“Debería aprender a respetar los deseos de mi esposa,” él
indicó cordialmente, cabeceando hacia ella.
Elly giró sus ojos al techo. “Eres un payaso.”
“Soy un payaso que trata de escuchar a una mujer
llamada Elly.”
“Que bueno que no conoces a nadie en el trabajo llamada
Elly.”
“Si lo hiciera, no sería tan hermosa como tú.”
“Voy a tener que empezar a usar orejeras para que dejes
de enamorarme y escaparte del quehacer de la casa.”
“Eso es lo que crees,” Kim respondió, inclinándose
por la mesa y plantando un beso, completo con salsa de pasta, en
sus labios.
“Elly solo miró fijamente, y estaba tentada a devolver
su favor, pero recordó su comida, y siguió comiendo, guiñando
un ojo a Kim antes. Pasó su lengua sobre su boca. “Al menos sé
como sabe tu platillo ahora.” Sus ojos se encogieron
siniestramente. “Cuando menos lo esperes, Kim Kasim, me las
vas a pagar todas.”
Cuando llegaron a casa después de una satisfactoria
comida, ambos de ellos se colapsaron en el sofá, estaba Elly
recargando su cabeza en el hombro de Kim. Mientras él se empezó
a concentrar en una de las series cómicas en televisión, Elly
tomó la corbata de Kim, casi sacando sus ojos de sus órbitas,
y puso su boca completamente en la de él, con los ojos abiertos
y tentadores.
“Me matarás antes de tiempo,” Kim comentó, pero
Elly giró su pierna encima de él y puso otro largo beso en su
cara. Sus ojos estaban llenos de travesura, y los de Kim eran
brillantes con diversión.
Kim sonrió cuando ella se quitó, y añadió “Pero
creo que voy a morir como un hombre feliz.” Terminaron su
tarde, tarde en la noche, cerrados con candado en los brazos del
otro en el sofá. El cuerpo de Elly era cálido contra el suyo,
y tomaron placer uno en el otro, celebrando el acto de
entregarte completamente a otro en amor.
Por una noche, olvidaron sus problemas. Por una noche,
las mentes estaban libres del mundo externo. En la mañana, la
realidad regresaría a golpearlos a ambos en el rostro.
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